Siguen mirando el mismo punto común sin mirarlo en realidad. Llenan de humo sus bocas con la intención de recuperar lo mas miserable de la noche que se disolvió en el café frío que aun espera encima de la mesa; así se sienten ellos, ansiosos por ser tragados pronto.
Los ojos se irritan en su humedad natural, mientras ambos se rozan entre el aire y la luz de la noche, vasos llenos y vacíos, llenos y vacíos, llenos y vacíos una y otra ves. Bocas vaporizandose, papeles memorables y zapatos solitarios entre tanta cosa insignificante.
Siguen buscando razones para decir que si y hacerlo parecer un accidente, siguen siendo tan patéticos como aquel día en que se conocieron, siguen consumiendose en un papel tratando de buscar las manos esquivas del otro y también esa frialdad que en un momento fue capaz de provocar incendios que hoy lograron apagar.