
Brenda era una chica que soñaba con ser invisible, por eso se ponía lentes de sol, mientras que Martín era un muchacho bastante poeta y fanático de los asientos de bicicleta.
Un día, por esas casualidades del destino, sus vidas se cruzaron y comenzaron así a hablarse por medio de un computador cada tarde, y algo fue creciendo poco a poco...
Para ser exacta, un 15 de junio se vieron por primera ves y bueno, ya tu sabes !, él se demoro un poco en dar el primer paso, hasta que las cosas se fueron dando y gracias a una botella, pudieron darse un "piquito".
En el camino, Brenda se sintió aterrada y nerviosa al recordar sus experiencias pasadas y decidió inútil e infantilmente, poner fin a la situación. Cosa que no sirvio de mucho, nada desaparece tan rápido pues!.
Luego de un tiempo, todo comenzo de nuevo y Brenda se dio cuenta de lo bien que se sentia con este niño, comenzo a recordarlo durante el dia mas de lo normal y muchas veces a sonreir al pensar en él...
Por lo que me han contado, ella dejo sus miedos en el pasado y asumio lo mucho que queria a Martin, lo bien que le hacia, las ganas que le daban de verlo y pasar horas junto a él. Dice quererlo tanto que incluso le da rabia, el otro dia me confeso que le gustaba su sentido del humor, sus manos y su forma de hacer sentir que vale la pena vivir... Aunque a él lo unico que le importe sean los asientos de bicicleta...
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