miércoles, 15 de diciembre de 2010

Entonces el tiempo no avanza, pero el ruido persiste interrumpido a ratos por el silencio cerebral lleno de costumbres evidentes que algún día explotaran para sentir la propia respiracion plantada, hace años, en el huerto de ese viejo vecino.


El momento no es mas que otra confirmación, otro argumento valido para sentir el ruido de la pared vulnerable que sigue quebrándose delicada, voluntariamente. Para sentir lo mismo, tanto o mas frío que el día anterior, tanto como ese no se que (que si se) de otro día y otro día anterior.


Todo descansa en paz, ya muerto y enterrado, desecho entre los dientes.

                                           ES SOLO POLVO.

Dirán algunos. Sin embargo otros optaran por el silencio, el escudo de los cobardes, de los que esperan una iluminacion y una excusa para hacer lo que disfrutan hacer y no lo que les ordenan hacer. Los cobardes que hacen día a día otro ayer inconcluso e insignificante.


¿Quien podría disparar ahora? o mas bien ¿Quien debería resucitar ahora?.


No hay luz en este lugar lleno de sol y calor, tampoco oxigeno, mucho menos lo que se pensó y demostró. No existen reyes, no existen príncipes ni princesas. Solo mendigos, mendigos coronados y sonrientes que gozan de sus tristes y monumentales banquetes. Falsos, solitarios, miserables y aun mas tristes.


El punto principal seguramente se perdió en la niebla, escapando de la nitidez, seguramente el punto mas importante es justo lo que no se dijo, dice ni dirá por aguantar la confusa verdad. Amarga verdad.

No hay comentarios: