Abrió la ventana y la cortina. A nadie le interesa la vida de quien no sabe su nombre. Somos tan extraños en este lugar y es perfecto, nunca mas nos volveremos a ver los unos a los otros, entonces hagamos todo sin vergüenza. Nadie me-lo-te-nos conoce y el aire lo único que hace es ahogarnos y reírse a carcajadas al vernos tan desesperados esta noche.
Yo lo busque en el azul, en el verde, en el rojo, en el negro y hasta en el amarillo y no estaba; estaba escondido en el dulzor del liquido invernal que tanto me calma en días como hoy. Por que ahí y no en el pasto? Mala pregunta, nos encargamos de no volver hace un rato y yo fui la que cerro el candado… Pero las llaves las tienes tu-el como sea. Mi cobardía?.
Mis uñas tan fosforescentes bailan y se hacen cosquillas como si el mundo se fuera a acabar; los libros siguen en el mismo lugar, tan serios y des-(un poco) ordenados y hasta opacos.; La guitarra me observa tristemente con ojos de querer amor, yo la miro con no se que expresión como queriendo que entienda que soy la menos indicada para darle las caricias que necesita, esta ves no es mi egoísmo, es mi compasión. No quiero que grite de dolor cuando toque su corazón. Prefiero no hacer algo.
El sol debería ir por mas tiempo de vacaciones, la luna debería tener mucho pero mucho mas protagonismo, las estrellas podrían venir a visitarnos de ves en cuando, los planetas deberían ser maestros de arte.
Los asientos están ocupados pero hay arcoiris muy bonitos entonces los asientos pasan al octavo plano y resignados tomamos leche mirando como la libertad sufre por no tenernos. Y lloran nuestros pies encarcelados, cordonizados; El reloj no avanza y volvemos a buscar lo que sabemos no encontraremos pero siempre es lindo tener una utopia autocreada. Aunque algunos nos volvemos adictos y por eso estamos aquí, en el peor tren, con la compañía invisible, intocable, inexistente; Olvidamos que los excesos nunca son buenos.
Podríamos salir a tomar algo. Podríamos conversar. Podríamos jugar a cualquier cosa. Podríamos dormir juntos. Podríamos reírnos. Podríamos cantar. Podríamos estar nerviosos. Podríamos escapar. Podríamos fumar. Podríamos abrazarnos. Podríamos morir. Podríamos besarnos. Podríamos despertar juntos. Podríamos gustarnos. Podríamos resucitar. Podríamos querernos. Podríamos no esperar. Podríamos bailar. Podríamos pensarnos. Podríamos juntarnos. Podríamos extrañarnos. Podríamos ser felices. Podríamos amarnos. Podríamos olvidar. Podríamos aceptarnos. Podríamos quedarnos en el comienzo. Podríamos empezar de nuevo. Podríamos llevarnos lejos y morir juntos aplastados por un bus, un camión o por la noche, pero morir juntos seria la mejor y mas hermosa manera de morir. El privilegio y el placer es mío.
