sábado, 30 de octubre de 2010

Se me hace tan desagradable bañarme. Me gusta estar limpia, pero me descompone saber que para eso (y como en todo) tengo que seguir un proceso rutinario, de mierda.

Pero ayer no fue así. Ni rutinario, ni de mierda, ni desagradable. Fue compartir, fue amar, fue bañarme y estar limpia de verdad.

Hoy también tuve que bañarme pero fue un homenaje al baño de ayer.

Me desnude sin mirar el espejo, escuche el sonido del agua llamándome. Me quede así, sintiendo cada gota desde mi pelo hasta mies pies (su pelo-sus pies) y desee tanto poder retroceder el tiempo y la situación, no hubo otra opción. Tal ves si hubiesen existido otras, esta hubiese sido la mejor.

Vi el vapor como viendo por primera ves esa creación mágica del agua cuando esta caliente en un lugar cerrado.Yo creo que por muy estúpido que suene, ese fue mi gran descubrimiento para un día, o una tarde como hoy.

Cerré lentamente los ojos, sintiendo como los párpados comenzaban a descansar. Y estaba aquí, frente a mi, mirándome con esa expresión fascinante que me hace saber que me ve como una máxima expresión de lo perfecto, de lo que se pudre solo cuando necesita descansar. Y estaba aquí, frente a mi, mirándome con esa sonrisa tan pura que es la única que me hace recapacitar cuando los motivos quieren correr lejos de mi.

Te miro, sonrío y entre la felicidad, el amor y varias otras cosas, una lágrima inesperada se asoma y se va confundiendo con el agua que cae por mi cara. Entonces me acerco y te abrazo fuerte y torpe como siempre, es tan inevitable en este momento aferrarte mas a mi cuerpo y decirte que me siento sola, tu sonríes y me das los besos y las caricias que yo mas he querido y necesitado en la vida. Y es la persona perfecta quien me los brinda, no necesitas decir algo, me entregaste todo esta mañana cuando abrí los ojos para comenzar un nuevo día, me miraste justo como ahora, es en esos momentos cuando siento que tengo derecho y necesidad de sentirme pequeñita, indefensa, protegida y delicada entre tus brazos. Lo mejor que puede pasarme.

Quisiera no tener que abrir los ojos, pero tengo que hacerlo. Y lo hago, y me apesta. Ahora es cuando vuelvo a mi realidad, a no sentir mas el liquido transparente pegándose a mi, a abrir la puerta del baño para cerrarla luego y abrir la de mi pieza, a secarme el pelo, a sentarme a tomar once sin decir palabra alguna, a volver a mi pieza para releer el fin de Bonsái, a ir a la pieza de mis papas y escuchar música mientras espero tu llamado que llego hace algunos minutos y me hizo feliz, a escribir esto y deprimirme hasta el momento de quedarme dormida.

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