lunes, 26 de septiembre de 2011

En silencio.

Que podría decirle a la brisa
que me baña cuando me dirijo a ti,
a ti de rodillas
olvidando las promesas propias,
pintando mis uñas para sentirme viva.

Escuche anoche los suspiros
rotos
de sus labios delgados diciendo
que las esperanzas de aquellos campos rojos
se desvanecieron entre la niebla
que cubre mis miedos de matices
hermosos que brillan y acarician mis ojos.
Llore hasta que mis lágrimas
consumieron y exteriorizaron mi dolor en estas
pestañas cansadas de tanto encrespador inútil.

Entre en mi para verlo todo
tal como es
y no hice mas que gritar al saber cuanto
tenia oculto para nosotros.
La desesperación me hizo suya,
ya no supe como llegar al final de la
triste historia.

Se que el no sabrá jamas cuanto es el
dolor que inundaba su alma
tan desnuda
tan trizada
y débilmente pura.
Era tan perfecta para usted
en algún momento de la vida,
fue la musa mas preciosa
entre todos esos ángeles diamantados
que guardaba en su corazón.
Sin embargo usted señor
no ha comprendido aun
todo el daño que han causado
sus palabras a su
pobre alma de niña
vagabunda de cariño y mordisco.
Esa locura suya tan impresionante
fue lo que lo enamoro
y es ahora
lo que lo aleja de ese viejo amor
¡Tan Pisoteado!
Yo me pierdo mientras tanto
en esta multitud tan falsa.

Desearía que alguien me rescatara
para llevarme de vuelta a mi tierra,
mi Venus tan querido,
deje en tus manos mi pasado desconocido,
estas convencido que aquí es mi misión
¡Y como no querer rendirme entre tanta incertidumbre,
dolor puro que me traga,
me absorbe y me maltrata!

¿De donde viene tu alma confusa?
crees saber de ti
pero solo sabes que nada sabes,
como dijo Socrates algún día.
Eres del color de mis viajes
¿Sabes que ahora emprenderé uno?
conocería la felicidad si quisieras acompañarme,
nadaría entre tus brazos,
abrazos bonitos llenos de rencor
silenciado por el calor de ayer.

El bolsillo errado me atrapa y me aleja,
"Su-señorita-majestad-ha-partido-a-su-¿?-"
los mensajes que nunca podre descifrar
son
quienes
encuentras
al
caminar
tocando
mis
manos.

Ya no necesita señor
la muchacha su amor,
es tan barato y toxico
que ya la ha matado con un solo beso.
No habrá mas sonrisas
ni momentos intimos,
tu mujer se fue porque tu la echaste,
te escapaste dejándola
vacía y desplomada
callada en el suelo de tu gran cielo
la llevaste a la cima para verla
c a e r
y lograr disipar tus miedos el día
de su entierro
entre risas malvadas y doloridas.

Que oscuro ha quedado todo
-pienso en vos alta-
su luz ya no es la que tantos desearon
y ella-junto a mi-
muere mientras el llora
culpable de su egoísmo,
la muchacha-junto a mi-
duerme entre las nubes
llenas de bondad.
Tranquila por fin, en paz
su alma vuela.

Es usted señor quien besa
ahora el suelo
en el que ella se destruyo
luego de tan cruel su amor.

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