Recuerdo esos días en los que me parecía tan familiar ese gestito que te caracteriza y que me hacia sentir esas sensaciones extrañas que asocio con una canción que en realidad no tiene nada que ver contigo, tampoco conmigo. Es raro pero es tan tuya indirectamente. No se si te habrás dado cuenta pero hay tantas cosas tuyas indirectamente que vagan por el mundo, entre esas mi cajón de papeles en blanco y negro imaginario.
Es tan lógico que esos supuestos papeles son las marcas que dejamos en el pasto aquellos días de verano. Eramos como una luz espacial que llenaba la ciudad y nos encantaba ese tipo de atención mal intencionada de la gente que nos miraba espantándose de este mundo actual, simultáneos a ellos, nosotros reíamos a carcajadas y abrazados al cielo jugábamos a ser grandes pero con derecho a retroceder en edad cada cinco minutos.
Me atrevería a decir que hablamos de todo tema serio y “estupido” que pueda existir, tu siempre viendo todo de una manera tan impresionante, con esos argumentos tan convincentes y esa fuerza que te caracteriza con la que me sentía tan protegida e importante, me llenaba de orgullo y era algo que me llamaba la atención porque no me había pasado antes con nadie y ahora aparecías tu tan imponente para este lugar y sin embargo nadie te veía realmente, todos te miraban como la basura que ni siquiera en el basurero encajaba, pero yo sonreía cada ves que te oía decir a viva vos eso que tanto te molestaba, eso que tanto te agradaba y todo lo que eras sin ninguna vergüenza.
La vida nos ha cambiado tanto, antes nos encantaba ser ese centro de atención y sin embargo ahora nos escondemos del mundo queriendo ser invisibles, camuflandonos en el cemento de la ciudad y las mal llamadas masas; hemos llegado a ese futuro del que aterrados nos reíamos. Lo imaginábamos tan diferente a esto que es el ahora.
Que paso con esas canciones llenas de rabia? Se fueron con el viento, se fueron como nosotros cuando nos despedimos sin pensar en que el campo que florecía estaba siendo cortado desde abajo, y a estas alturas veo tan claramente que no era rabia, solo era pena disfrazada de fortaleza mal construida. Pero eso no nos vencía porque lo importante era disfrutar el momento como si fuera el ultimo y sentarnos y jugar y querer e imaginar.
El tiempo ha cambiado y en verdad nosotros también, pero esta vida nos ha cruzado en la ruta que criticamos y odiamos pero bueno, no hay otra forma al parecer, lo único que se, es que seguimos viviendo el momento como si fuera el ultimo pero ahora pensamos mas que ayer, también nos sentamos y jugamos a ser bonitos e interesantes e imaginamos que linda habría sido esta vida si mañana se nos acaba el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario