
Es tan repulsiva esa atención peatonal (estupidez) y esa mirada de juez sin argumentos ni martillo reales. Esa expresión triste, odiosa, indiferente y miradora en menos cuando nos cruzamos tantos desconocidos en la misma calle.
Eso es parte de la mierda que tanto se han esforzado en enseñarnos, mirarnos como productos, como un envase que DEBE ser hermoso. perfecto, deseable. Mirarnos como la competencia, como desechables.
Poca empatía, mucho egoísmo. Poca inteligencia, mucha incoherencia. Poco amor, mucha posecion. Poca familia, mucho lazo sanguíneo. Poca pasión, muchos deberes. Poca felicidad, mucha represión. Pocos humanos, muchas maquinas. Pocos sentimientos, mucho capital.
Muchas maquinas insensibles y muertas que respiran y olvidan que tienen un corazón. Pocos humanos que, hermosamente, aun creen en la importancia de los fondos y la invalidez de las formas.
